En la vida todos debemos pasar por muchas experiencias, y las debemos aceptar como simples pruebas, no como castigos.
La muerte y la vida son simples caminos de aprendizaje, la vida nos enseña valor, fortaleza, crecimiento de espíritu, respeto, paciencia, constancia, y también a veces ser atrevidos en ocasiones para pasar ciertos obstáculos.
También la vida nos enseña a querer a pesar de muchas amarguras de muchas tristezas que adornaron nuestra vida, pero también nos dio el aprender a sonreír y amar sin condiciones.
La muerte también nos enseña, no enseña que la vida es corta y que a cada paso se termina el tiempo, nos enseña que nada es continuo para siempre y que la vida tiene sus pausas, que los cuerpos se derriten con el pasar de los años y solo quedan cenizas de una belleza abstracta.
La muerte no es un cuerpo tendido en la nada es un ser que solo a cambiado su vestimenta, un cuerpo que dejo la ropa de carne y huesos para vestirse de energía.
La muerte y la vida es la misma cosa, solo que una nos trae con nombre y luego nos acompaña con otro cuando ya hemos cumplido lo nuestro.
La muerte es energía de un tiempo de nuevo de aprendizajes como la vida, es el pasaje para retomar a la vida en otro nuevo cuerpo para seguir aprendiendo.
A.Barcelò