viernes, 8 de abril de 2011

La vida siempre nos llenara de silencios como también de palabras, palabras que dejaran en silencio al silencio que se llena de palabras, y todo eso le dará paso a los besos, a esos besos que no necesitan de palabras ni silencios y que solo serán besos de reencuentro.

Nuestra inocencia

Cuando somos niños tenemos una gran inocencia en nuestros pensamientos y actos para con los demás, que casi nadie nos mira con recelo. Es una inocencia que va disminuyendo en la adolescencia, y que luego se va perdiendo en la madurez.
Con el correr del tiempo el hombre se olvida de esa inocencia que nos regalo la niñez, y la trasforma en estrategia, para el juego la vida.