En esos amores que surgen entre la realidad y los sueños solo podemos medir la veracidad de su realidad por el sabor que dejan los besos en nuestra boca.
El sudor de nuestro cuerpo y el veloz latir de nuestro corazón y la respiración acelerada se dan en los sueños y en la vida real, pero solo en en la realidad se puede sentir el calor y el sabor de los labios como también el éxtasis que provocan los besos verdaderos.