Cuantas veces sin darnos cuenta se nos escapo una sonrisa, una sonrisa que nos recordaba aquellas tonterías hechas por amor o por simple picardía. La vida es así, siempre nos encontrara una razón para reír cuando la estemos precisando. También a veces nos sorprendimos con alguna lágrima que también nos recordó aquella pena escondida, pero también la vida nos dará eso, siempre una razón por la cual llorar.
Lloramos no solo por tristeza, y reímos no solo de alegría, pero cualquiera de las dos emociones son un regalo que debemos disfrutar.
No todos pueden llorar y no todos pueden reír, aprender a reír y aprender a llorar no se puede, pues un don no se aprende se recibe como las lagrimas y la risa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario