A los hombres ya viejos no se les debería condenar ni abandonar por las arrugas que delatan su tiempo de vida.
Un hombre viejo es un libro lleno de historias, y de páginas escritas con las arrugas de su cuerpo.
Un niño nace lleno de arrugas y nadie lo condena ni lo abandona, se le ama, se le quiere, y se le cuida, uno ya sabe que esas arrugas solo serán temporales y que con el tiempo desaparecerán.
Ya cuando envejecemos todo cambia, esas mismas arrugas que tuvimos de niños y que muchos contemplaron con felicidad, al llegar a viejo serán una condena para muchos de nosotros.
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