lunes, 31 de enero de 2011

Las lagrimas de un desconocido se convierten en la risa de un amigo.

La vida nos sorprende en algunas ocasiones con situaciones inesperadas, y a veces no entendemos el por que, y me paso una vez que caminaba por la calle.
Un día como tantos de esos que a veces no entendemos se me cruzo un hombre que sin decir nada se paro frente ami, me miro a los ojos y sin dejarme pronunciar palabra alguna me comenzó hablarme.
Era un hombre que jamás yo había visto, como el jamás tuvo también la oportunidad de verme a mi hasta ese momento. El hombre detuvo su camino sin saber quien era yo, pero eso no le impidió contarme su historia y sus pensamientos que en ese momento lo acosaban.
Mientras este hombre desconocido me contaba sobre el en sus mejillas se deslizaba una lagrima que acompañaba el dolor, ni esas lagrima ni yo entendíamos el porque habíamos detenido nuestro camino, y ni porque ese hombre se había fijado en mi para contarme sobre su una tristeza.
El me contaba su desilusiones y sus penas mientras yo en silencio lo escuchaba, desviando todo todos los sonidos que querían distraerme de una calle transitada y donde nadie se entero que dos personas que jamás se habían visto se convirtieron en confidentes yo aprendía del extraño a confiar en un desconocido.
Este hombre a medida que me hablaba iba despidiendo aquella vos temblorosa y cortada, ya con su voz calmada iba dejando escapar una sonrisa mientras sus lágrimas desaprecian de sus ojos y de aquellas mejillas coloradas.
Jamás supe el porque de esa situación, pero sentí una gran alivio al poder detener mi paso para escuchar este hombre. Luego haberme expresado todo lo que tenia guardado dentro de el, este hombre agradeció el haberlo escuchado y yo volví a sentir es nuevo alivio en mi cuando lo vi retomar su camino ya con sus lagrimas secas y su boca sonriente.
Siempre me quede pensando si seria yo aquel extraño al que ese hombre debía expresar su pena, y si fui el único hombre desconocido en el que podía confiar en ese momento en la vida.
Quizás un día descubra lo que ese hombre quiso dejar en mi con sus penas y con su enseñanza de vida, y el quizás también el también aya aprendió que alguien siempre lo puede escuchar y que puede ser un desconocido.

Nadie sabe en que momento uno puede ser presa de la soledad, pero puede estar seguro de que alguien en el mundo siempre esta dispuesto a escuchar aunque se un instante en la viada.

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