Con el pasar del tiempo vamos envejeciendo poco a poco, pero nosotros no nos percatamos de la rapidez con que lo hacemos.
Ya casi sin darnos cuenta por la rapidez que se vive un día vemos que nuestros pasos se han enllentecido, y al mirar hacia abajo vemos que el pasar de los años dejo huevas en nuestros pies del aquel tiempo recorrido.
La vida se va como viento que pasa en una veloz ráfaga, y el tiempo se va como las hojas distraídas que se lleva el viento.
Las agujas de aquel reloj que sostiene la vida a veces se detiene en un tiempo sin tiempo, y el sonido de cada segundo se pierde el silencio de aquella vida que alguna vez existió.
Nada podemos hacer por el pasar del tiempo que nos abrazara en algún momento para abrigarnos y contemplarnos del frío que deja un adiós.
Te llenaras de lágrimas por aquellas cosas que dejaras, pero encontraras alegría al saber que en alguna parte de este universo nos encontraremos todos. En esa nueva casa en ese nuevo lugar nos esperaremos todos para darnos esos abrazos que a veces olvidamos darnos en la vida.
Alégrate del que busca sueños, del que los encuentra, y de aquel que no sueña, alégrate de todo. Llora cuando tengas ganas de llorar, llora por los triunfos y por las decepciones y fracasos que de las derrotas se aprende. Disfruta de las lagrima como de cada sonrisa, la vida son sentimientos y pensamientos cumplidos o incumplidos, todo pertenece a la vida que un día te dirá adiós.
No persigas metas que sabes que no encontraras y que no pertenecen a tus sueños, no te desvíes de los caminos que se te han marcado.
Muchas veces es fácil desviarnos de los caminos porque buscamos atajos para lograr cosas que anhelamos, pero luego con el tiempo nos damos cuenta que se torna difícil regresar al camino cuando ya hemos cometido errores irreparables.
No dejes que la vida se valla sin haber intentado si quiera por un segundo haber hecho eso que tanto te gusta y que desde del alma te pidió muchas veces llegaras a el.
Recuerda que en este instante la vida esta delante de tus ojos, mírala y siéntela, disfrútala, y tu sabes que esta ahí porque me estas leyendo, pero no olvides que mañana podría estar detrás de ti escondida, quizás por un rato, y quizás para siempre.
A. Barcelò
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