martes, 21 de mayo de 2013


Como todo  lo que sucede  en la vida,  siempre hay un momento en  donde debemos parar y pensar.
La vida a veces nos entrega una agitación total, y es un momento  en donde  nuestra mente pierde todos los sentidos que nos hacen disfrutar de  lo que nos rodea.  En estas ocasiones perdemos la mirada lateral, y solo nos enfocamos a mirar lo que hay enfrente de nosotros.
Muchas veces  solo nos focalizamos en lo que pasa por delante, y mientras hacemos eso, el mundo que pasa por nuestro lado se va sin que nos  percatemos de las bellezas que  esconde a cada segundo.  
Mientras nosotros nos distraemos en cosas sin sentido,  la vida se va, segundo a segundo, minuto a minuto, y luego el tiempo no  vuelve para regalarnos lo que hemos dejado pasar. Seamos más atentos sobre esto, pues no sea que la vida nos sorprenda dándole un adiós y una mirada llena de nostalgia por aquellas cosas que dejamos en el olvido mientras la vida se nos iba en silencio. Cuando tenemos ese descanso que la vida nos entrega para estar con nosotros y con Dios hay que aprovecharlo.  Hay momentos en  que tenemos que encontrarnos con nosotros mismo, sentir la voz interna y analizar nuestros pensamientos. También  muchas veces necesitamos comprendernos más y comprender más a los demás.   Todo minuto que pasa en la vida no es vano,  ningún tiempo, así sea uno tranquilidad, así sea  uno de agitación absoluta, todos nos están entregando alguna enseñanza que la valoraremos con el tiempo. 
No nos olvidemos que la vida está  en este instante en el estás leyendo esto, que es solo eso, es un momento y un instante que a veces se pierde en  tan solo en un suspiro. La vida es ahora y en este momento, todo lo  que existe es hoy,  y el  mañana es simplemente un pensamiento, una esperanza  de que lo hoy existe mañana continúe.

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