Cuantas veces dijimos, que solo me siento, y cuando lo íbamos a volver a pensar nuevamente ya había alguien escuchándonos y ayudándonos.
Cuantas veces te levantaste y vistes un día gris, y pensaste, que día horrible, no me dejara hacer tal cosa, pero tu fuerza física y mental no te dejo en ese pensamiento, y lograste hacer todo lo que tenias que hacer ese día. A veces hasta te regalo un rayo de sol, ese día que tu creíste feo terminara.
Cuantas veces tuviste miedo de hablar y cuando lo insistes las cosas se dieron de diferente manera a como las creías, tan solo por decir la verdad de lo que sentías.
Cuantas veces tuviste miedo de hablar y cuando lo insistes las cosas se dieron de diferente manera a como las creías, tan solo por decir la verdad de lo que sentías.
Cuantas veces creemos no ser escuhados, y en realidad somos nosotros los que no hablamos fuerte para que los de más puedan escucharnos.
Cuantas veces te vistes encerrado y también incapaz de encontrar una salida, pero en realidad solo lo sentiste, no lo estabas, y tenias una puerta abierta sobre tus espaldas.
Cuantas veces le pediste a dios que no te abandonase, y cuantas veces te pidió el que lo llames, y que tu tampoco lo abandonases y menos cuando más lo necesitabas.
Cuantas veces le pediste a dios que no te abandonase, y cuantas veces te pidió el que lo llames, y que tu tampoco lo abandonases y menos cuando más lo necesitabas.
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