Emigrar en busca de un sueño, no significa olvidarse de lo que dejamos a tras, sino lo contrario.
Hay que fortalecer un mas nuestros sentimientos, y hacer que esos lindos recuerdos que van quedando sean el consuelo de ese dolor que provoca la partida.
El hombre en algún momento de su vida tendrá, que abrir esas alas que dios le a dado durante toda su existencia, y que son la fe, la fuerza y la valentía para volar y alcanzar los sueños deseados.
Las aves siempre viven emigrando, y lo hacen sin temor a lo desconocido, peleando contra todo lo que en su camino les quiera impedir la llegada a su nueva morada.
Viajan kilómetros y enfrentan miles de adversidades, y jamas se dejan vencer por esos desafíos, y siempre en la lucha esta, la esperanza, de que algún día puedan volver a su vieja casa.
El hombre que tiene que emigrar en busca de un sueño, debe llevar en su valija, la valentía de las aves y la fuerza de sus alas. Esas dos armas, serán lo que para el hombre es, la fe y la esperanza para alcanzar ese nuevo horizonte, que como las aves, es una mirada fija hacia los sueños del futuro.
Cuando abras tu alas, y en pleno vuelo te detengas a mirar hacia atrás, recuerda llevarte como regalo todo lo que esta casa te dio, y guárdalos en esa maleta que nadie puede tocar, que es tu corazón.
Si un día decides regresar recuerda, que nunca se te te serró la puerta y que la bienvenida te espera cada día.
¨Toda persona en cierto momento de su vida debe correr detrás de sus sueños, aunque esto aveces implique correr el riesgo de abandonar las cosas mas queridas.
Gracias a dios todos tenemos un corazón que nada olvida y siempre tiene una bienvenida.
A. Barceló
No hay comentarios:
Publicar un comentario