Nada debe dejar que no llegues el final del camino, nada, ni tu propia mentes que a veces se ensaña con ella misma.
Aunque el camino se desplome a tu alrededor, cuando el viento desplome los árboles y amenazantes se acuesten a tu paso, no dejes de caminar.
Cuando el rió embravecido con sus aguas creciendo quiera atemorizarte, y amenace con inundarte a ti al camino, no tengas miedo, no pierdas de vista el camino aun no viéndolo con tus propios ojos.
Cuando el sol no sea visible, cuando la tormenta lo allá envuelto en su manto gris, y no quede luz sobre el camino, recuerda que no se fue para siempre que solo espera el momento justo para iluminarte nuevamente.
Nada es lo mismo desde el momento en que el hombre pierde su confianza y su instinto. Pues su instinto es la voz interna y cuando la pierde y ya no la puede escuchar el hombre se ara perdido para siempre.
Alejandro Barceló
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