viernes, 15 de octubre de 2010

Un dia un niño  sentado a orillas de un río luego de abandonar  su casa por unas horas  se sintió con ganas de charlar con dios y le pregunta el por que le había traído a este mundo.
Sentado allí  arillas en ese río y  en compañía de la soledad, este pequeño   cuestionaba su vida.
No entiendo dios, porque mis padres que tanto anhelaban concebirme hoy  para ellos ya nos soy lo mismo.
Dios, es culpa mía, soy yo el cúmplale de sus frustraciones,? o simplemente soy la escusa para el abandono de un amor que ya no sienten por mi.
Dios, que culpa tengo yo, si yo  no tuve conciencia para elegir, solo trace el camino de un amor para que puedan concebirme, así  regalarles el don de poder  crear una vida en sus entrañas .  Yo simplemente me deje venir, sin opciones, sin pregunta alguna, creyendo que era por amor que aquí venia a vivir con  estos seres a  quien nombre mis padres.
Señor, como  puedo comprenderlos  y como demostrarles que yo los quiero a pesar de sus diferencias para conmigo y para  con ellos mismos. Como decirles que tu los has bendecido con mi presencia, y que deberían estar agradecidos porque hay otras personas que queriendo ser padres y no pueden.  
Señor, no entiendo y no se cuando entenderé el pensamiento de ellos, pero te agradezco a ti por darme la vida, y aunque ellos no me demuestren su amor de padres yo siempre les demostrare el amor hijo.
Señor, si algún día  tú logras hablar con ellos desde adentro, diles, que yo estoy y he estado siempre esperando que me reconozcan como ese ser  que tú les enviaste con amor, y por quien tuvieran siempre fuerzas para luchar.
Señor, yo te prometo que seguiré luchando aunque  ellos ya no vean, y en silencio los protegeré como ellos deberían haberlo hecho por mi.
  El niño retomo su camino de regreso a su casa diciendo, dios  iré de regreso a   casa en donde ellos creo  me están esperando, y si han dejado  de pensar en ellos para pensar  en mi me verán llegar.  De regreso cargare la ilusión de que ahora puedan verme como yo quiero que me vean, como su hijo el que vino para darles alegría y no para torturarlos como ellos muchas veces piensan. 

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