viernes, 15 de octubre de 2010

Para ese se que a veces olvidamos.

Me dijiste cuando vine a este mundo que el sol estaría sobre mi ventana cada mañana para iluminarme, y que la luna cada noche para abrigar cada sueño que tuviera.
Me dijiste que siempre estarías ahí para cuidarme, y que en todas las circunstancias de la vida te buscara porque ahí estarás, y es verdad siempre te he visto. 
Perdí muchas cosas en el camino de la vida, pero también me gane otras, pero así es la vida un péndulo que lleva y trae cosas nuevas.
Tú me enseñaste a no perder la fe, a confiar en ti en todo momento y luchar en cada situación, sabiendo que en cada cosa que suceda esta tu imagen por detrás cuidando cada paso que yo de esta vida.
Cuando mis ojos se empañan por las penas de la vida tu manos son el pañuelo que secan mis lagrima y cuando también me toco sonreír tu también acompañaste esa risa como el mejor amigo que nuca te abandona. 
Cuando una encrucijada se para frente a mí, tu también estabas ahí para mostrarme el mejor camino, cuando el silencio de adueñaba de mi tu también estabas ahí y con tu voz me hablabas al iodo pero desde el corazón. 
Cuando me molestaba con alguien y la furia se apoderaba de mi tu también estabas ahí a mi lado, implacable y fuerte como siempre, y me hacías ver lo bueno de las personas y olvidar lo malo que vi o yo creí de ellas. 
Que torpe me siento a veces que creo que no estás a mi lado, cuando en realidad estas siempre ahí parado frente a mí.
Amigo gracias por todo, por cuidar de mi y de cada ser en esta vida, nosotros a veces nos acordamos de ti cuando solo tenemos momentos malos y las alegrías se adjudicamos a otro sin darnos cuenta que tu nos las enviaste.
Para este dios que siempre está entre nosotros y que nosotros a veces olvidamos. 


Alejandro Barceló

No hay comentarios: