Lloraba en silencio, y todos los días de su vida eran una tristeza interminable, un dolor agobiante que parecía no terminar jamás.
Lloraba en silencio, no se le sentías ni quejas, ni llantos, y no se le veían lágrimas. Sus ojos jamás miraban a los hombres que pasaban por su lado y que alguna sonrisa le regalaban.
Lloraba en silencio, yo la escuchaba aunque ella no se diera cuenta, pero no me atrevía hablarle porque me miraba con temor, yo no comprendía el porqué.
Lloraba en silencio, mientras lo hacía abrazaba su cuerpo como pidiéndole perdón, y yo la miraba queriendo comprender mas sobre ese dolor que la acompañaba, pero no podía.
Lloraba en silencio, sus manos temblaban y su rostro cada vez se estremecía más y más, y yo sin saber nada de lo que le pasaba, absorbía su tristeza.
Lloraba en silencio, sus sueños se desvanecían, pero su esencia y su alma aun continuaban en ese ser que algún hecho desgarraba por dentro .Pero no todo estaba apagado en ella, aun quedaba una luz de esperanza en esa vida.
Lloraba en silencio, ella creía estar sola, pero yo la escuchaba, también en silencio. Sus ojos jamás me miraron cuando nos cruzábamos, porque, que me había hecho , o que le había hecho? esas eran las preguntas que recorrían mi mente.
Lloraba en silencio, pero una tarde y un día de esos en que se toman decisiones , o se sigue el viejo camino sus ojos me miraron. Tenia una mirada triste y a la vez tierna y miedosa que me despertaron aun mas las ganas de comprender su dolor.
Lloraba en silencio, pero esta vez no era de dolor, era de alegría porque alguien le prestó atención. Ella comprendió que yo estaba dispuesto ayudarla y que no era solo yo, sino que un montón de personas. Su miedo a las consecuencias por pedir ayuda y desconfianza de las personas no la dejaron ver todos esos seres que estaban detrás esperando apoyarla.
Cuando mire sus ojos, habían cambiado , ya no me miraba con tristeza y desconfianza, entonces, era este el momento de saber el porqué de su angustia. Esta chica que durante tiempo vivió con miedo hoy se abrió a los demás pidiendo ayuda. Cuando se decidió a contarnos pudimos saber la tristeza de su llanto, que la ahogaba en silencio.
Hoy es una persona diferente, dejo la tortura de su hogar, donde era sometida a mal tratos, que ultrajaban su ser, su esencia y su encanto de mujer .
Hoy ella aprendió de lo que ha vivido, y te dice, no te quedes callada, háblame que yo puedo escucharte.
A.Barceló
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